Grave: En 1993 INVAP planeaba vender reactores nucleares “CAREM” a otros países y recibir luego sus residuos radiactivos para almacenarlos definitivamente en Argentina

Córdoba (Argentina), Noviembre 29 de 2000.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) dió a conocer públicamente que INVAP, antes de que se aprobara la Constitución de 1994, planeaba vender reactores nucleares CAREM a otros países, proveerles el combustible, importar posteriormente sus desechos radiactivos y almacenarlos definitivamente en Argentina. La iniciativa era denominada “venta de kilovatios limpios”.

El insólito proyecto fue descrito por el director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, Conrado Franco Varotto, en un reportaje que le realizó Julio Fernández Baraibar (Revista Línea, octubre 2000, www.revistalinea.com). El director de la CONAE dijo en ese reportaje: “Nuestra idea era hacer y vender internacionalmente este tipo de reactor [el CAREM] con el criterio llamado ‘venta de kilovatio limpio’. Uno de los puntos que más dificultaron el desarrollo de la energía nuclear ha sido el problema de los residuos nucleares y su destino. Nuestro punto de vista era colocar reactores CAREM al cliente y venderle el kilovatio limpio. El combustible que pongo en esos reactores es proporcionado por nosotros, el reactor produce la energía y ese combustible, una vez utilizado, me lo llevo”, indicó Varotto.

La iniciativa “kilovatio limpio” hacía más atrayente la oferta del reactor nuclear fabricado por INVAP, ya que ofrecía a los potenciales clientes de otros países recibir y almacenar definitivamente en Argentina los residuos radiactivos que produjesen sus reactores CAREM. El Biólogo Raúl Montenegro, Presidente de FUNAM, indicó que este proyecto “muestra la ligereza y autoritarismo de empresas públicas como INVAP. Lo importante para ellos era vender reactores nucleares y que ingresaran dólares a la cuenta de la empresa. Que el país se convirtiera en basurero nuclear del mundo no les preocupaba. Lo grave es que Argentina no tuvo ni tiene resuelto el problema de sus propios residuos radiactivos”.

En 1994 la iniciativa “kilovatio limpio” se tornó abruptamente inviable cuando los representantes del pueblo aprobaron el Artículo 41 de la Constitución Nacional, que prohíbe el ingreso de residuos radiactivos al país. Pero el director ejecutivo de la CONAE siguen cuestionando la medida que tomaron nuestros Constituyentes. En su reportaje indicó: “Yo no puedo poner materias que son legislables –y por ende variables- en una Constitución. Y esto es lo que se hizo. Y esa es la razón de mi comentario. Concretamente se pusieron limitaciones en cuanto al manejo de material radiactivo”. Según Varotto los legisladores impidieron un gran negocio para la Argentina. Al hablar del problema internacional de los residuos radiactivos le expresó al periodista Julio Fernández Baraibar: “Le aclaro que es un negocio de miles de millones de dólares. Usted encara un proyecto de este tipo y dice yo quiero ser el número uno en el mundo en resolver este problema e inmediatamente le da trabajo a miles de personas. Eso es visión de futuro. Si yo pongo limitaciones constitucionales en el manejo de residuos no estoy pensando en las consecuencias estratégicas a largo plazo”. Gracias a la Constitución de 1994 y su Artículo 41 la Argentina no podrá recibir residuos radiactivos del exterior para su almacenamiento definitivo. “La sabiduría de nuestros constitucionalistas pudo más que el interés mezquino de una élite pronuclear”, indicó Montenegro.

FUNAM sostuvo que el contrato de venta del reactor nuclear de INVAP a Australia firmado en julio “incluyó secretamente una claúsula que permite el ingreso de residuos radiactivos de ese país para que sean tratados en Argentina y luego devueltos. Ahora que conocemos el abortado proyecto de ‘venta de kilovatios limpios’ de INVAP advertimos que hallaron un sustituto igualmente ilegal, esto es, hacer ingresar y tener transitoriamente residuos radiactivos de otro país. Nuevamente sus técnicos y funcionarios solo pensaron en los reducidos negocios económicos de la empresa –una parte de los 180 millones de dólares que costaría el reactor- olvidando los enormes e inadmisibles riesgos que supone el ingreso de residuos altamente radiactivos al puerto de Buenos Aires y su traslado a Ezeiza u otros puntos del país. Por eso le decimos no al contrato de INVAP. No por inconstitucional, ilegal y peligroso”.

Fuentes: FUNAM (Córdoba); noviembre de 2000.