FUNAM denunció presiones de INVAP

El contrato entre INVAP y ANSTO, que se mantiene secreto, prevé la importación de combustible nuclear agotado desde Australia a la Argentina. FUNAM indicó que el artículo 3 de la Ley 25.018 “lo considera residuo radiactivo”, y que por ello “tanto el contrato como el posible ingreso de residuos radiactivos violarían el artículo 41 de la Constitución de Argentina”.

Córdoba (Argentina) y Sydney (Australia), Noviembre 20 de 2000 .- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) denunció públicamente hoy las presiones que está recibiendo de INVAP, una empresa del estado integrada por CNEA y el gobierno de Río Negro.- INVAP suscribió en julio de este año un contrato con ANSTO de Australia para la construcción de un reactor nuclear en Lucas Heights (Sydney). Tras una cuidadosa investigación FUNAM descubrió que una claúsula mantenida hasta ese momento en secreto preveía el posible ingreso, desde Australia, de combustible nuclear agotado “para su procesamiento en Argentina”.- “Lamentablemente”, indicó el Biólogo Raúl Montenegro, Presidente de FUNAM, “los ciudadanos de nuestro país nunca conocieron esa claúsula. Recién supieron que Argentina recibiría residuos radiactivos desde Australia cuando lo difundimos en conferencia de prensa. Aún así INVAP sigue manteniendo el contrato en secreto. Los funcionarios de ambos países dicen que la otra parte lo exige. Es hora que todos conozcamos el contrato porque está en juego la salud y el futuro de muchos argentinos. El Parlamento y el Poder Ejecutivo pueden lograrlo”.

La posible ilegalidad del contrato fue planteada ante la Comisión Investigadora del Senado de Australia el 29 de septiembre y a mediados de octubre de este año. FUNAM, al revisar la legislación vigente en Argentina, halló que de acuerdo al Artículo 3 de la Ley Nacional de Gestión de Residuos Radiactivos 25.018 “el combustible agotado que se pretende importar es en realidad residuo radiactivo, y como tal, no puede ingresar al país porque lo prohíbe expresamente el Artículo 41 de la Constitución Nacional”. El Biólogo Raúl Montenegro indicó que el objetivo de la importación “es procesar los residuos, no reprocesarlos. No se recuperará el Uranio 235 sin quemar ni tampoco el Plutonio 239. La basura radiactiva se transformará en más basura radiactiva que no tendrá uso posterior. Habrá separación en parte metálica y parte combustible. A la parte metálica, menos radiactiva, se la devolvería incluida en cemento. Al combustible agotado, altamente radiactivo, se lo fundiría y diluiría para finalmente vitrificarlo. Argentina transformaría así un residuo radiactivo muy concentrado en otro menos concentrado denominado LLIL (residuo de larga vida de nivel intermedio) que si puede reingresar a Australia”.

Lamentablemente la reconocida función de informar que tiene FUNAM no fue aceptada por INVAP. “Mientras el Senado de Australia nos daba inmunidad de todo tipo para exponer nuestros argumentos, INVAP iniciaba en Argentina una campaña de presión e intimidación con cartas documento. Sin tener en cuenta el informe que presentamos ante el Senado y tomando como base notas periodísticas aparecidas en Australia, INVAP y sus máximas autoridades nos amenazaron con demandas por daños y perjuicios. Más recientemente el apoderado de INVAP, tras subrayar que esa acción judicial es por ‘monto indeterminado’ pretendió que aceptáramos una mediación privada en la ciudad de Buenos Aires, a 700 kilómetros de nuestra sede”, indicó el Biólogo Raúl Montenegro.

“Esto es presión. No tiene otro nombre. Por eso lo denunciamos ante el Senado de Australia y ahora a nivel internacional. Empresas estatales como INVAP deberían aprender a convivir con quienes opinan distinto. No nos gusta que se firmen contratos secretos cuyas cláusulas amenazan la salud de la gente y de los ecosistemas con la importación de residuos extremadamente radiactivos y peligrosos. No nos gusta que se viole la Constitución. Por eso lo decimos con todas las letras. El combustible agotado que podría llegar desde Australia tiene los mismos materiales radiactivos que dispersó Chernobyl. Habría que preguntarle a los operadores del puerto de Buenos Aires y a las poblaciones por donde pasarían los camiones con residuos australianos qué opinan del contrato de INVAP”, indicó el Biólogo Raúl Montenegro.

Agregó que INVAP “sigue considerando legal el contrato que firmó en Australia y la prevista importación de residuos radiactivos en base a un informe de la Autoridad Regulatoria Nuclear. Nosotros le oponemos cuatro argumentos de peso. En primer lugar INVAP firmó un contrato que puede perjudicar a miles de argentinos sin ningún tipo de consulta previa. En segundo lugar, según el Artículo 3 de la Ley argentina 25.018 lo que ingresaría desde Australia es residuo radiactivo. En tercer lugar, el Artículo 41 de la Constitución de Argentina prohibe el ingreso de residuos radiactivos. Y en cuarto lugar, de acuerdo al Artículo 1207 del Código Civil todo contrato suscrito en otra nación para violar leyes del país es nulo´”. Montenegró sostuvo que “si nos atenemos a la Constitución y a las leyes vigentes lo que hizo INVAP y por lo tanto varios funcionarios públicos sería ilegal. No importa que el ingreso de residuos sea eventual. Tampoco que vengan ‘por un tiempo’. Ellos firmaron esta posibilidad en el contrato. En materia de residuos altamente radiactivos no hay ‘grandes delitos’ y ‘pequeños delitos aceptables’. Solo delitos. Cabría investigar, además, si quienes firmaron el contrato violaron el Artículo 248 del Código Penal que penaliza el incumplimiento de los deberes de funcionario público y el abuso de autoridad”.

FUNAM reiteró que si se viabiliza el contrato y la posible importación de combustible agotado “quedaría sentado un nefasto precedente. La clara voluntad de quienes redactaron el Artículo 41 de la Constitución sería burlada por un juego de palabras. Argentina, cerrada hasta hoy al ingreso de residuos radiactivos extranjeros, quedaría abierta y expuesta. Bastará con que los residuos radiactivos de otros países entren con el rótulo de combustible agotado. Más allá de los planes de INVAP y CNEA, quienes conocemos los riesgos de esos residuos radiactivos y nuestras leyes le decimos no a su ingreso. Por ilegal y por peligroso”.

FUNAM denunció recientemente que si se concreta el contrato firmado entre INVAP y ANSTO “Argentina quedaría abierta al ingreso de combustible nuclear agotado desde Brasil, algo ya previsto en el proyecto Ciclo Tándem. Pero también a la posible localización de un repositorio internacional, el proyecto Pangea”.

Fuentes: FUNAM (Córdoba); noviembre de 2000.