Córdoba: La Comisión Nacional de Energía Atómica analiza ahora el posible traslado de Dioxitek a Atucha, en la provincia de Buenos Aires

Ante esta nueva posibilidad, FUNAM exigió que se profundice el estudio del impacto ambiental “que podrían haber producido las 36.000 a 80.000 toneladas de residuos radiactivos de baja actividad que la CNEA depositó allí”, y “se garantice”, en caso de traslado, “que no quede ningún residuo radiactivo”. FUNAM volvió a pedir se declare “zona de emergencia” la totalidad del sitio de enterramiento.

Córdoba, 24 de Octubre de 2000.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) tuvo acceso hoy al acta de la reunión nº 22 del Directorio de la Comisión Nacional de Energía Atómica que se realizó el pasado 22 de agosto en Buenos Aires. Durante su transcurso el Dr. Correa, de CNEA, expuso las conclusiones del grupo de trabajo “sobre mejoramiento de los precios de los combustibles para las centrales” nucleares. Entre sus principales conclusiones figuró “la evaluación del posible traslado de la planta de Dioxitek a Atucha”. Ese mismo documento sugiere “examinar la situación del personal necesario para trasladar y destino de los que no deseen o no acepten ser trasladados” y “establecer contratos de colaboración entre Dioxitek y CONUAR”. Cabe señalar que Dioxitek S.A. está dedicada a la producción de polvo de dióxido de uranio.

Anteriormente las autoridades de Dioxitek ya habían iniciado gestiones para su posible relocalización en Despeñaderos. La iniciativa generó un amplio rechazo en sus pobladores pero también numerosas voces de adhesión, lo cual provocó un inédito conflicto social. La fuerte presión acceleró la realización de una Evalución de Impacto Ambiental que estuvo a cargo de la Delegación Avellaneda de la Universidad Tecnológica Nacional. Pero tanto vecinos de Despeñaderos como ONGs locales detectaron fallas en su desarrollo. El 21 de marzo de 2000 FUNAM solicitó a la provincia considere “nulo” dicho estudio dadas las irregularidades que tuvo la consulta social. “Hasta el día de hoy”, indicó el Biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, “no se difundió públicamente la evaluación de impacto. Pero si pudimos comprobar, con desagrado, que las encuestas realizadas por el grupo consultor en Despeñaderos fueron intimidatorias, parciales y muy poco profesionales”.

Montenegro indicó que ante esta nueva posibilidad de traslado “la Municipalidad de Córdoba y la Provincia deben asegurar una adecuada evaluación del impacto ambiental que ya han producido en la ciudad las 36.000 a 80.000 toneladas de residuos radiactivos de baja actividad que almacenó allí CNEA. Todos deben saber que este depósito se hizo improvisadamente y sin membranas aislantes”. FUNAM volvió a pedir que el sitio sea declarado “en estado de emergencia”’ y se lo “valle y aísle”. Montenegro fundamentó el pedido de FUNAM en los altos valores de contaminación del suelo que midió el CEPROCOR. “Se midieron hasta 11.445 ± 583 Becquerelios por kilogramo de Plomo 210 y 9.500 ± 470 Becquerelios por kilogramo de Radio 226, dos materiales radiactivos derivados del uranio. El Radio 226 del “chichón”, nombre con que se conoce popularmente este depósito, supera 257 veces los valores normales en suelo”. “CNEA debe asumir con más seriedad su responsabilidad, algo que no hizo durante décadas en Córdoba”.

Fuente: FUNAM (Córdoba); octubre de 2000.